Era Santa también

Era Santa como ahora, la semana aquella en que feliz recibí el esférico regalo que llevaba la firma de quien había ganado la partida.

Era Santo como ahora, aunque abril y no marzo, el fin de semana que abracé tu triunfo, que se convirtió en festejo – con otros, como siempre- y emborrachó al amor que se volvió secreto.

Es Santo ahora, el jueves que espera lo que no se debió y no llegará. Porque los secretos no se festejan y no hay más borrachos que pretendan ser Santos, como antes, con los otros.

Rescatando a Lara… recuperándola o redefiniéndola, no lo sé

“¿Por qué no abres un blog que te permita publicar lo que has escrito y lo que puedes seguir escribiendo y servir de referencia y ayuda a otras personas?” sugirió el mentor de Lara. Lo hizo después de leer algunos renglones que ella le compartió, en el medio de lo que sigue considerando una pesadilla: la pandemia de la COVID-19.

Había pasado casi un año desde que Lara decidió confinarse, no asomar ni la nariz a la puerta por el miedo que le provocó este “bicho” que llegó para cambiarnos la vida a todos. Entonces, comenzó a hurgar en su baúl, no real, intangible…. y encontró, afortunadamente, gran parte de los escritos que una década atrás le sirvieron de trinchera, de refugio, de consuelo y hasta de paz. Así que partiremos de ahí, de rescatar algunas líneas de Lara que aún valen la pena y de desterrar otras para siempre porque ya no encajan, porque la realidad en que fueron creadas no era correctamente percibida. Aunque… confieso: no sé si ésta, la realidad actual de Lara, lo es realmente… ojalá.

Vaya pues esta primera entrada dedicada a ti, porque además de mucho tiempo, esta vez también te he robado líneas. Dijiste a Lara: “Deseo que sea tu reencuentro con las letras y esa manera que conoces de expresarte, de compartir, de comunicarte y como siempre, uno nunca sabe qué puertas abre o a qué personas toca cuando decide ponerse en contacto con el mundo, incluso es posible, como sabemos, que buscando ayudarnos nosotros, acabar ayudando a otros…”

Gracias mentor, muchas gracias! Sí compensa.