Demonios de Pandemia

Lara tuvo otro espacio para expresarse hace más de una década.  Eran tiempos diferentes y por ende los contenidos publicados también lo eran.  La mayoría giraba en torno a los demonios de Lara, a esos que todos tenemos pero que no cualquiera se atreve a confrontar.  A Lara no le gusta la gente que no enfrenta sus demonios, le parecen seres tibios, mediocres.

Uno de tantos demonios de Lara sigue presente y muy probablemente lo estará por el resto de sus días, pero no es seguro porque hoy se sabe que lo único seguro en esta vida es la muerte.  La muerte, esa que se volvió casi una súplica en otro momento, cuando Lara no encontraba consuelo en nada ni en nadie, cuando todo dolía, hasta la posibilidad de dejar el dolor. Ahora que la pandemia abrió puertas y ventanas al fin de los días de tanta gente, Lara ha pasado muchas horas lamentando haberla deseado, incluso añorado.

Este demonio, viejo conocido de Lara, se cuela con frecuencia por las madrugadas hasta su cama.  Tiene una particular habilidad para acurrucarse entre sus sábanas. Sabe que no es bienvenido pero sabe también que Lara aún no encuentra la manera de deshacerse de él; conoce su debilidad y se aprovecha… ¡despiadado depredador! Algún día, pronto quizá, las mismas sábanas serán su mortaja.

Este y los otros demonios estaban acostumbrados a convivir en todos los espacios de Lara y ahora están desconcertados, no saben que Lara ya no está donde le conocieron, donde era presa fácil de sus encantos.  Siguen susurrándole al oído sus viejas artimañas pero ella ya no los escucha, al menos no como antes, ahora logra engañarlos y hacerles creer que está poniendo atención. Pobres! Si supieran lo insignificantes que son ahora! 

Y aun así, habiéndoles quitado casi todo el poder que tenían, siguen apareciendo; son como serpientes que se acercan silenciosas para intentar lanzar el veneno acumulado.  Cuando lo logran, Lara pierde el equilibrio y se ve obligada a desatender lo importante, lo urgente.  Entonces llega el cansancio propio de luchar contra los conocidos molinos del Quijote y debe pasar un tiempo para recobrar fuerza y volver a éste, su refugio, su trinchera.  Porque de eso va Recuerpando a Lara: de lograr situarse en donde no hay tiempo, ni espacio… ni demonios.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s