Reformateando el baúl…

Lara pretende ir sacando poco a poco del baúl algunas líneas que, como anticipé en la primera entrada, fueron escritas años atrás. Trataré de intercalar esos antiguos renglones con los actuales porque creo que merece la pena hacer un balance, ver en retrospectiva sus cómos y por qués, sus formas y fondos y con cautela compartir cómo han evolucionado las cosas.

Para quienes no le conocen, Lara es -en su definición propia- una escritora en fabricación. Encontró desde la adolescencia esta forma maravillosa de plasmar sus sentires y pensares en lo que antes era papel y ahora son pantallas. Su vida adulta se vio coartada por un padecimiento crónico que le impide -o le había impedido hasta ahora- relacionarse con su entorno de la menera que los neurotípicos llaman “normal”. Ha vivido muchos, muchos años en confinamiento voluntario y se convirtió, sin darse cuenta, en una especie de personaje de Hesse… no esteparia, porque no es mucho de naturaleza, pero sí en una especie de loba ermitaña.

Gusta enormemente de la trova, particularmente de Silvio Rodríguez y ha sido y será por siempre ferviente admiradora de Facundo Cabral, ese “testigo” de la vida que considera su Maestro de vida.

Dicho esto, dejo hoy por aquí líneas de antaño esperando sus comentarios. Lara llegó a tener muchos seguidores en un blog que dejó de existir en un arrebato de ira, de esos que le provoca a veces el padecimiento que hoy, por la gracia del Jardinero Supremo, está en una especie de letargo del que suplico no vuelva, por lo menos en el mediano plazo y de preferencia nunca.

A mi astro mayor, imberbe Sol

Una vez más no puede ser, aunque es. Tan cerca y tan lejos, en piel y en espacio, aunque hayamos inventado el propio para halagarnos, para que sean las palabras el tacto y la música el olfato; esa música que desconocía y cuya sensualidad ahora me despierta el anhelo. Se comparte la experiencia de la locura y la belleza en la que no importan arrugas, ni físicas ni emocionales. Eres el cirujano esperado durante lustros que hizo desaparecerlas de mi rostro y de mi alma. No hay casualidades, hay Diosalidades; el Jardinero Supremo te hizo volar hacia mí –o a mí hacia ti, quién lo sabe?- en la alfombra de sutiles hilos de armonía, con el viento sublime de tus acordes y tus misterios.

Aparecen las cuerdas e imagino ser ellas, para poder estar donde tú estés, o convertirme en violín para ser tocada sólo por ti, mi caballero nocturno, mi amable y amado artista sin tiempo. Me enseñas y te enseño, a pesar de que el tiempo entre tú y yo pudiera ser una maternidad. Somos cómplices de la vida que sufrieron metamorfosis extraordinarias para llegar hasta el encuentro. Has sido capaz de sintetizar en horas lo que pudieron ser días, porque siento conocerte desde siempre, sin haberte tenido de frente. Los usted pasaron al tú como vos ha pasado a mi ser. Somos y estamos, no lo dudes, en ausente presencia.

Recibo tus regalos aunque no sea destinatario, hago mías tus creaciones porque imagino ser musa. Te provoco y me gusta, te gusta y me provocas… y te evoco, en cada letra, en cada golpe del teclado que es para mí lo que para ti las partituras.Basta por ahora seguir volando, soñando, porque la noche nos sorprendió y con ella debes regresar a tu terreno, que ahora es nuestro si así me lo permites, donde los cuerpos se funden para que con tu arco y mis líneas podamos elevar la melodía única que riegue las estrellas y regrese a la tierra para empaparnos de nuevo de esto llamado amor, que aunque no pueda ser… es.

Lara, 2009

2 comentarios en “Reformateando el baúl…

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